domingo, 11 de marzo de 2018

RECORDANT : SOBRE LA FINAL DE COPA EN EL "PALAU" JUNY-1975


                    UNOS LETRERITOS QUE REZABAN" PRENSA,PRENSA,PRENSA"
                                   ...Y EL SEÑOR JOAN ABELLA


                                                       Comentari d'en:
                                                   Jaume COSTAJUSSÀ






De entrada se nos indicó que la Prensa debía aposentarse mas allá del último peldaño, o sea donde a veces se solía retransmitir algún que otro partido. Sin embargo,antes de dirigirnos a nuestro puesto, el vicepresidente del Patronato de los Deportes, señor Jose María Ribas, nos dijo que en caso de no estar llenos los palcos lindantes a los que debían ocupar Federación y altas autoridades podíamos hacer uso de ellos. Nosotros cumpliendo las primeras órdenes nos dirigimos a la larga cabina de Prensa, con letreritos que rezaban "Prensa". Con mucho gusto nos hubiéramos quedado allí, sin embargo, delante de la cabina ondeaban multitud de banderas azulgranas azulgranas, llevadas por centenares de seguidores del Barça.

La visibilidad desde nuestro puesto era por descontado nula. Por tanto nuestra reacción fué buscar algún vacio en el palco lindante a las primeras autoridades hockeísticas.

....Y EL SR. ABELLA ULLDEMOLINS ?

Sin embargo ¿ que paso antes de comenzar el Barcelona- Voltregà, en un puesto muy apto ?. Pues que el señor Abella, componente de la Federación Provincial Barcelonesa, percatándose de nuestra acción cuidaría de que un empleado nos llamara la atención.  Y lo hizo el Sr. Abella, escondiéndose bajo el túnel, como si temiera dar la cara, pero a él ni le iba ni le vanía.
Nuestra respuesta fué tajante, diciéndole al señor empleado,que teníamos permiso del vicepresidente del Patronato de Deportes señor Jose Mª Ribas y que en todo caso Joan Abella, a él se dirigiera. Ciertamente, ante el apoyo amable tanto de Ramoneda como de Josep Mª Ribas. O sea nuestra misión era ver el partido con suficiente visibilidad, que para nosotros era ir a trabajar. Vimos a otros conocidos, pero al que daba órdenes, sin derecho, dejó de espiarnos o controlarnos.
No lo vimos más, e hicimos nuestro trabajo comodamente...

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